En la historia de la música tropical, los años 90 representan una era dorada donde la salsa romántica dominaba las listas de éxitos. Sin embargo, en medio de la hegemonía de las potencias caribeñas, surgió una historia atípica que rompió todos los esquemas: la de Carlos Nuño y La Grande de Madrid. Este proyecto demostró que el "swing" no nace solo en una latitud específica, sino que se lleva en el alma, logrando que una propuesta nacida en España se convirtiera en un pilar fundamental del género en todo el continente americano.
Carlos Nuño, un artista con una voz prodigiosa y un timbre que recordaba inevitablemente al gran Julio Iglesias, decidió emprender un camino que muchos consideraban imposible: conquistar el mercado latino con una orquesta de salsa de sello español. Para lograrlo, Nuño no tomó atajos; entendió que para entrar en el corazón del público salsero debía respetar los códigos del género, por lo que viajó a Puerto Rico para grabar con los mejores músicos y arreglistas de la isla. Esa mezcla entre la elegancia de la balada europea y la fuerza de la percusión caribeña dio como resultado un sonido refrescante y sofisticado que cautivó de inmediato a las emisoras de radio.
El impacto de La Grande de Madrid no se puede explicar sin sus canciones, que se convirtieron en la banda sonora de millones de personas durante aquella década. Temas como "Corazón Embustero" no solo fueron éxitos de ventas, sino que se transformaron en clásicos obligatorios en cualquier club de salsa del mundo. Otro gran acierto fue su capacidad para reinventar éxitos establecidos, como su versión de "La Puerta de Alcalá" o el magistral homenaje a Julio Iglesias, logrando que el público más tradicional se acercara a la salsa mientras los bailadores encontraban una cadencia perfecta para sus pasos.
Lo que comenzó como una producción desde Madrid terminó convirtiéndose en un puente cultural indestructible que echó raíces permanentes en el Caribe. La huella de Carlos Nuño fue tan profunda que su relación con Latinoamérica, y especialmente con la ciudad de Cali, se volvió definitiva. Su música no quedó en el olvido como una moda pasajera de los 90; por el contrario, hoy en día sus grabaciones siguen vigentes, demostrando que la salsa es un lenguaje universal y que, cuando se hace con pasión y respeto por la clave, queda grabada por siempre en la historia musical.


